Pues resulta que de unos pocos meses para acá (o al menos es lo que yo me he dado cuenta) las paredes del centro de Chilpancingo han sido muy agradablemente invadidas por un estridente y, paradójico, suave movimiento poético. Se hace llamar "Letras Huérfanas" (alguien me dijo por ahí que era por que "No tenían madre", en el sentido de que son muy buenas), pero quizá también se deba a que es de autoría anónima.

Se trata de una serie de poemas y pensamientos que de la noche a la mañana amanecen en esquinas, paredes, escalones y cualquier lugar visible del centro. Y entre el mar de publicidad, grafitis a la manera de rayones sin sentido (no me refiero a aquellos que son sumamente artísticos y ornamentan las paredes, sino a aquellos que son vulgares rayas que hacen lo posible por afear lo que de por si puede no ser tan bello), anuncios oficiales, ofertas fantasmas de empleo, se agradece que alguien con un poco de conciencia haga hablar a las paredes y, aún más, nos haga pensar, reflexionar, sentir.

Por supuesto que algunas de las frases o poemas están mejor logrados que otros, como es normal en el proceso creativo, pero cada una nos mueve de alguna forma. Nos hace recuperar, en primera, la capacidad de asombro; nos hace pensar en días quizá lejanos en que el romanticismo embargaba nuestras vidas; inspira a la creatividad, a ser contestatario por medio de propuestas, a volver la vista a las paredes en la espera de una nueva y agradable sorpresa.

No sabemos (o no sabemos si alguien cercano lo sabe) quién sea el autor o autores, pero me puedo imaginar a un chavo, o muy pequeño grupo de chavos (¿2, 3? no más) pensando en frases que sorprendan y llenen, escribiéndolas en papel china, preparando el pegamento, alistándose para salir de noche y muy temprano, tomar por asalto las paredes, colocar con prisa la hoja elegida y ungir con el pegamento la muy delgada hoja de papel para que dure mucho más de un día y haya la posibilidad de que muchas miradas las contemplen y las acaricien, se alimenten de ellas para, finalmente, desaparecer, efímeras como un fuego que nos incendie la imaginación...
He aquí una pequeña galería de Letras Huérfanas:
Se puede apreciar cierta unidad en la caligrafía, aunque se aprecia más de una mano en la hechura, y siempre van firmadas con la leyenda "Letras Huérfanas). Y como una benigna enfermedad que poco a poco comienza a transmitirse de mente en mente, ya ha comenzado a prender en otras personas, que han puesto también su granito de arena:
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| Quizá en esta se olvidó (o arrancaron) la firma. |
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| Pero esta si es, definitivamente, de otra mano. Ojalá que haya más! |
Todo esto nos recuerda las pintas del caso Soriana en las elecciones presidenciales pasadas, que aún se ven en Chilpancingo (ya las subiremos), o aquellas pintas que hicieron famoso al puente "El Capricho", terminado recientemente, que también se verán por aquí.
En fin, Letras Huérfanas es una fresca y agradable propuesta en una ciudad en que la sensibilidad brilla por su ausencia. Desde aquí un agradecimiento a sus creadores!!
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| Para darse una idea de los lugares donde "aparecen" los poemas: Un escalón que da acceso al zócalo, con la torre sur de Catedral al fondo y la fachada del Museo Regional de Guerrero a mano derecha. |
Por cierto, como anotación final, hay un libro que se llama "Palabras huérfanas" de Verónica Sierra y una página de Facebook de "Letras Huérfanas", pero seguramente de un autor distinto a estos anónimos chilpancinguenses: Facebook